Publicado el Deja un comentario

NUESTRA HISTORIA

Nuestra historia, al igual que muchas otras historias de marcas, tiene un comienzo….. Perdón, ahora nos ponemos serios. Empezaré siendo directo. Esta historia comenzó simplemente cuando un chaval se aburría un sábado y dijo: «Buff que chapa estudiar, ¿Qué puedo hacer para entretenerme esta tarde?», pues si, en vez de salir de fiesta con sus amigos COMO UN CHAVAL NORMAL, se puso a diseñar ropa. Pero beuno basta de meterse conmigo mismo que esta historia va por partes.

Historia del logo

Ese careto de muñeco feo que aparentemente esta metiendo un grito tiene una historia un tanto curiosa. Yo estaba delante del ordenador haciendo cualquier cosa menos estudiar (nada nuevo). Y entre bocetos cutres, líneas torcidas y experimentos que ahora mismo me daría vergüenza enseñar, surgió una idea rara: una especie de cabeza cuadrada, medio derretida, con cara de no entender nada… básicamente, un resumen de ese día.

Al principio era un simple garabato, uno de esos dibujos que haces sin pensar porque estás procrastinando a niveles olímpicos. Pero tenía algo. Tenía ese toque callejero, crudo, casi improvisado, que no se consigue cuando intentas hacer algo “perfecto”. Así que empecé a darle forma: un borde más agresivo, unos ojos exagerados, la boca rota como si estuviera gritando (No sé porque, me apetecía)

Historia de porque ropa y no otra cosa

La historia de: ¿Por qué ropa y no otra cosa? En mi caso… no lo fue tan interesante. De hecho, perfectamente podría haber acabado vendiendo velas aromáticas, galletas caseras o cursos para “vivir en una mansión en 10 días”. Pero la ropa tenía algo: era la única forma de crear sin prender fuego a nada y sin que nadie me denunciara por temas legales. Además, siempre veía prendas y pensaba: “Está guapo… pero yo lo haría mejor.”
Así que elegí esto. Y salió bien. O al menos, lo suficientemente bien como para seguir aquí.

Historia de nuestro primer producto

Cuando decidí crear mis primeros zapatos, quería algo negro, casi básico, pero con un toque que dijera: “Aquí hay estilo, aunque discreto”. Después de probar un montón de ideas —una incluso parecía un calcetín con suela—, me acordé de un morado que siempre me había gustado y lo añadí en la costura.

Mientras trabajaba, mi madre no podía evitar meter baza. “¿Seguro que eso no parece un zapato de payaso?” me decía. Yo intentaba concentrarme, pero cada comentario suyo me hacía reír… y, curiosamente, también me hacía pensar en formas de mejorar los detalles. Al final, terminé por agradecer sus críticas locas; si un día llegaba a venderlos, al menos serían zapatos que soportaban la opinión de mi madre.

Cuando por fin estuvieron listos, ni eran perfectos ni mi marca era famosa, pero cada línea morada contaba la historia de un chaval intentando crear algo propio… mientras sobrevivía a las bromas de su madre.

Historia de como vendo productos de marcas grandes

Nunca pensé que acabaría vendiendo productos de marcas grandes… y menos desde mi cuarto, en pijama, con más café que sentido común. Todo empezó porque quería unos zapatos de lujo y pensé: “Si yo los quiero, seguro alguien más también”. Subí una foto como prueba… y al día siguiente alguien me preguntó si los vendía. Entonces recordé: “Espera… necesito permiso oficial ”. Así que empecé a buscarlo como quien busca Wi-Fi en el desierto: mails, formularios, aprobaciones… todo legal, todo aburrido… y nada de de comentarios de mi madre de fondo.

Mis amigos me preguntaban: “¿Cómo acabaste haciendo esto?” y yo solo podía encogerme de hombros: “Ni idea, simplemente pasó… y ahora me siento como un inspector tratando de vender zapatillas sin romper ninguna ley”. Cada venta es un mini episodio de comedia: responder mensajes, explicar cosas legales complicadísimas , y convencerme a mí mismo de que estoy siendo responsable… mientras sigo en pijama (Que lujazo).

FIN

Así va la cosa de momento. Esta historia seguirá avanzando…..

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *