Solo necesitas productos diseñados para ti


Existen distintos tipos de rizos, y conocer el tuyo es clave para entender cómo cuidarlo y qué productos necesita. La clasificación más utilizada los divide en tres grandes grupos: el tipo 2 (ondulado), el tipo 3 (rizado) y el tipo 4 (afro o muy rizado).
El tipo 2, conocido como cabello ondulado, tiene una textura intermedia entre el liso y el rizado. Dentro de este grupo, el 2A presenta ondas muy suaves y finas, casi lisas; el 2B muestra ondas más marcadas en forma de “S” y tiende al frizz; mientras que el 2C tiene ondas más definidas, con volumen natural y una textura más gruesa. Este tipo de cabello suele necesitar productos ligeros que definan sin apelmazar, como espumas o cremas suaves.
El tipo 3 corresponde al cabello rizado, con rizos bien definidos y con más cuerpo. El 3A tiene rizos grandes, sueltos y brillantes; el 3B presenta rizos más pequeños y densos, con mucho volumen; y el 3C tiene rizos apretados, elásticos y con tendencia al encogimiento. Este tipo de cabello necesita una rutina enfocada en la hidratación, la definición y la protección contra la humedad, usando productos sin sulfatos ni siliconas que mantengan su elasticidad.
Por último, el tipo 4 se conoce como cabello afro o muy rizado. El 4A forma rizos muy pequeños en espiral y suaves al tacto; el 4B tiene una forma más en “Z”, con menos definición y más volumen; y el 4C presenta rizos muy cerrados o casi invisibles, con un encogimiento que puede alcanzar hasta el 75% de su longitud real. Este tipo de cabello es el más frágil y seco, por lo que requiere una hidratación profunda, productos ricos en aceites y mantecas naturales, y una manipulación muy delicada para mantener su salud y brillo.
En resumen, cada tipo de rizo es único y hermoso a su manera. La clave está en conocer su forma, respetar su naturaleza y elegir productos adecuados para nutrirlo y realzar su belleza natural.
